jueves, 18 de junio de 2015

LAS FLORES DEL MAL (Baudelaire) (Ficha de lectura y comentario)


Baudelaire reencarnado, yo...

Lector bucólico y tranquilo, ingenuo y sobrio hombre de bien, me acerqué junto con mis compañeros de aula, por recomendación, obligación y mandato de nuestro profesor de literatura y creación literaria, pero sobre todo maestro, Miguel Ángel, a embriagarme con los intensos aromas de Las FLores del Mal en el Jardín del Edén. 

La embriaguez no fue tal sino infernal borrachera. 
He aquí los vapores de mi resaca:


FICHA DE LECTURA :        LAS FLORES DEL MAL          BAUDELAIRE
Charles Pierre Baudelaire (9 de abril de 1821 - 31 de agosto de 1867)

Goethe, romántico, escribió su autobiografía: “Poesía y verdad”
Poesía asimilada a la mentira.
Poesía es mentira. ¿Qué es poesía?
Poesía eres tú. Ergo tú eres mentira.
Tú, ese ser angelical y perfecto, eres mentira.
¿Romanticismo?: ¡Pluf! Se pinchó la burbuja.
Fin de la ilusión. Final de la farsa.


AUTOR Y ÉPOCA

Mediados del siglo XIX: Aparición de  Baudelaire, medio bohemio medio dandi, como un albatros caído, como el ángel menos dos alas, príncipe y hazmerreir entre los mediocres.

 Abre las puertas a la modernidad en poesía. Es indispensable para entender su época.
Yo no sé si Joaquín Sabina estaba pensando en él cuando compuso su canción:

“Menos Dos Alas”:

González era un ángel menos dos alas.
González era un santo por lo civil,
un dandi con un ojo al a funerala,
tan rojo, tan castizo y tan zascandil.

Pero el casticismo de Baudelaire se corresponde con los tiempos convulsos de París, capital del mundo, a punto de brotar el impresionismo.

La burbuja del romanticismo ha explotado. Surge el desencanto brotando de la pluma de Flaubert. Surgen los nuevos movimientos: modernidad, posromanticismo, parnasianismo, simbolismo, decadentismo.

Es duro enfrentar la realidad. El romanticismo es sí era una evasión, una embriaguez, una borrachera. Ahora ya no hay escape. Hay que salir huyendo. ¡Sálvese quien pueda! Quien puede viaja, se va a Goa, a Mauricio o a La Reunión. El que no tiene acceso a estos billetes tiene otra forma de viajar: la absenta. Es la generación del alcohol.

Baudelaire se queda. Ha encontrado una herramienta, un arma. Aún cree que es posible hacer algo. Cree en la poesía. Está orgulloso de su tarea. Sabe que la poesía encierra poder. Sale a la calle enarbolando su bandera.

No se encierra en su torre de marfil. Años más tarde otro poeta diría: “La poesía es un arma cargada de futuro” A Baudelaire todavía le queda un atisbo de ideal. Otro poeta diría también: “La voz del poeta es la voz del profeta”. Baudelaire cree en el poder de la palabra y si la palabra tiene ritmo de tambor y de tumba mejor.

Baudelaire mira de frente, traspasa con su mirada penetrante la realidad aparente. Se adentra alegremente en la realidad social de su tiempo. Lo prueba todo, lo examina, lo que es inútil lo desecha. Poco a poco no va quedando nada, sólo la descomposición, la podredumbre, la muerte, la tarea asignada a los gusanos. Él mismo se impregna de todo ello.

En medio de ese campo nacen Las Flores.

Dante se adentra en el infierno, además de conducido por la  mano de un  guía experto, protegido con una cota de malla de rígida moral. Baudelaire lo hace sin guía y a pecho descubierto, con el corazón en bandolera. Lo  pila todo, incluso la sífilis.

Accede a la lucidez dolorosa que le aporta Lucifer.

Pero es humano, demasiado humano, y se implica en las cosas de su tiempo. Su pasión por Jeanne Duval es humana, muy humana. Y en sus últimos momentos, a pesar de que ya no están juntos, está con ella acompañándole, cosa que no hacen otros poetas como, por ejemplo, Espronceda con la mujer que dice que amó.


  
Se le fundieron los plomos al romanticismo.
Se pinchó la burbuja, se acabó la farsa.

Ahora comienza de nuevo la tragedia, la desesperanza. La trae de su mano Baudelaire con su mirada fría, dura, implacable. No perdona a nadie ni a nada. Dante dejó entreabierta una rendija para colarse en el paraíso. Baudelaire no lo  permite.

Tampoco permite al romántico que llore sobre sí mismo, sobre su propio hombro, ególatra autocomplaciente, y relajarse en el caldo de su cobarde autocompasión.

El romántico llora y se regocija con su llanto. Llora y disfruta del baño en la poza termal de sus ardientes lágrimas. Se recrea en su sufrimiento.

Pero este sufrimiento es poco con lo que le espera al que viene detrás.

Aquí está Baudelaire para decir: -“¿No querías taza? Pues toma taza y media.” No se anda con contemplaciones. El sufrimiento romántico le parece un sufrimiento fingido. ¿Quieres sufrir? Pues escúchame. Léeme. Aspira el aroma pútrido de las flores de mi jardín. Ven a mi cloaca conmigo. Desciende a nuevos infiernos conmigo. Yo soy tu nuevo guía. Desciende a tus propios infiernos. Yo te mostraré el camino.

Baudelaire, como Clint Eastwood, como Charles Bronson, no perdona.

Y por no perdonar no perdona tampoco al lector. Y avisa:

“Lector bucólico y tranquilo,
ingenuo y sobrio hombre de bien,
tira este libro saturnal,
y melancólico y orgiástico.

Si no estudiaste la retórica
con Satán, el decano astuto,
¡tíralo! Nada entenderás
o creerás que soy un histérico.”

Sabe que él no es ajeno al lector y que el lector no le es ajeno. Podemos escondernos y no querer ver ni saber y meter la cabeza en un agujero como hace el avestruz pero él está dispuesto a mostrarnos la verdad desnuda. Sabe que desnudándose nos desnuda, desnuda al lector, desnuda a la sociedad que le rodea y de la que forma parte.

A la sociedad no le gusta verse a sí misma en medio de la podredumbre y los ejércitos de helmintos y opta por romper el espejo que le devuelve su imagen y por matar al mensajero. Para ello ella tiene su propio ejército: una cohorte de jueces armados hasta los dientes con letales leyes que manejan con habilidad y destreza: Y así Baudelaire es procesado por inmoralidad.

Baudelaire de la mano de Edgar Alan Poe desciende a  los infiernos intentando emular la aventura de Dante pero Poe no es Virgilio.  Y tampoco Jeanne Duval es Beatriz. Demasiado carnal, demasiado humana, demasiado real.

Se adentra en los laberintos del infierno sin guía, sin armadura, sin red y sin la precaución de encomendarse a una Señora previamente creada por su Voluntad con la semilla de una imagen fugaz recogida y plantada en su adolescencia o su juventud como hicieron Dante con Beatriz o Alonso Quijano con Aldonza.

Dante y el Hidalgo Alonso tuvieron la fortuna o la precaución de no poder o no querer tocarlas y mancillarlas con su humanidad. Sus Guías, sus Señoras fueron sólo Verbo. Para Baudelaire sus Señoras fueron sobre todo y ante todo Carne.


EXPERIENCIA DE LECTURA/ OPINION PERSONAL

Leyendo algunas poesías de Baudelaire se disfruta de una cierta sensación de calma  muy parecida a la que se siente en los cementerios.

En un mundo tan sometido a estímulos vanos donde nos venden de todo al módico precio de entregar nuestra atención prestada en cómodos plazos, leer a Baudelaire se agradece tanto como se agradece al barrendero del barrio que se lleve de tu puerta la basura vieja e inservible que no te deja ya ni entrar ni salir de tu casa.

El spleen no es tal esplín ni tan plomizo ni tan losa ni tan hastío.

Baudelaire, el poeta, escribiendo se busca a sí mismo  y yo, lector, leyéndolo, me encuentro.

Leyendo a Baudelaire se tiene la sensación de que alguien te está ayudando a poner las cosas en su sitio.

Es el sillón del psicoanalista, el espejo que te devuelve como imagen una radiografía del alma atormentada, desgarrada, lúcida.

Personalmente he visto referencias a alguno de sus poemas, “La negación de San Pedro”,  en León Felipe, “El gran conserje Pedro”, y alguna similitud en el tratamiento.

Al  lector:
El pecado, el error, la idiotez, la avaricia
nuestro espíritu ocupan y el cuerpo nos desgastan,
y a los remordimientos amables engordamos
igual que a sus parásitos los pordioseros nutren.

Es catártico leer esto. Todos estos amables inquilinos son habitantes de nuestra personalidad que engordan a nuestra costa. Cuanto más les alimentamos más fuertes son y menos espacio queda en nuestra casa para nosotros y menos tiempo para el descanso. Leer cada poesía de Las Flores del Mal es como dejar que el robot automático de limpieza actúe dejando sin una mota de polvo cada rincón de cada habitación de nuestra personalidad o de nuestra alma.

Para que “Dios bendiga cada rincón  de esta casa” hay que dejar primero que entre el servicio de limpieza del Gran Barrendero Satán

Gracias también a vosotros, los poetas malditos.

¡Que Dios os bendiga!

Pecado, error, idiotez, avaricia, remordimiento,
parásitos amables, vampiros bellos y atractivos,
polizones no invitados de nuestra patera.
Temblad ante la mirada dolorosa y lúcida
y ante la palabra desgarrada e implacable del poeta maldito.


La estela de Baudelaire se hace patente en Rimbaud, el otro poeta maldito del siglo XIX.



En México se venera a la Santa Muerte. Va vestida como las vírgenes castellanas o andaluzas pero su rostro es una calavera y la veneración que se le tiene es similar  a la que se le tiene aquí a las bellas dolorosas con rostro de marfil.

La cercanía con la muerte nos aproxima a lo más auténtico de nosotros mismos y nos aleja de lo banal. Polvo eres y en polvo te convertirás. Vanidad de vanidades y todo vanidad.


El buitre y el cóndor tienen, como el albatros, un vuelo majestuoso pero su alimento es la carroña. La muerte y la podredumbre de la que se nutren no les hacen por ello menos bellos y atractivos en las evoluciones de sus bailes entre las cumbres.





Julio Fidel Díez Reinares


martes, 16 de junio de 2015

WERTER: "-Una de dos: O me llevo a esa mujer o entre los tres nos organizamos, si puede ser."

(Universidad de la experiencia. Clase de Literatura.)
(Así fue mi ficha de lectura de Werter presentada y corregida, calificada y glosada.)
(¡Perdón por la irreverencia!)

Hoy, día de San Juan, es un buen día para comenzar mi resumen, hoja de lectura, de la obra de Shakespeare, “El sueño de una noche de San Juan”. Aunque tengamos bien claro que se refiere  a la noche de San Juan Bautista, 24 de junio.

También Werther está esperando a que le haga su ficha de lectura. Me siento como el psicoanalista con el sillón vacío esperando y la sala de espera llena. Si respeto las citas, San Juan tiene el número 3 y tiene sueño y un sueño que contarme pero Werther que tiene un número posterior tiene prisa y le va en ello la vida y el amor y además el psiquiatra también tiene derecho a elegir a sus pacientes, enfermos o clientes, según le convenga a su preparación académica, al estado de ánimo de de su día, de su buen o mal humor, o al pie con el que se bajo de la cama cuando sonó el despertador.

Estoy por incluir a ambos en el mismo paquete y matar a los dos pájaros de un tiro. Así, por lo menos, a uno de ellos le evitaría el suicidio[MA1] .

¿Qué tal si entre todos los entresijos de enamorados del Sueño metiera una pareja de más, o un trío, como es este caso con Werter, Carlota y Alberto, en una capa de cebolla añadida, interactuando con Oberón y Titania, con el Conde Teseo y con la Reina de las Amazonas, con los jóvenes enamorados y con los artesanos de las bambalinas (con éstos furtivamente me colaría yo como curioso y mentecato observador), interaccionando como si de una nueva esfera adicional no prevista se tratara en el universo multidimensional de la vida[MA2] ?


Ésta no es idea mía, pues los científicos actuales que trabajan e investigan sin paraguas bajo la lluvia y las tormentas de ideas en sus laboratorios colectivos están fuertemente apostando por la dimensión adicional.

Apuesto a que Shakespeare lo habría hecho si hubiera llegado a tiempo a leer este libro. Y si no él, mi amigo Claudio (Nadie) quien, según confesión propia, disfrutaba destrozando clásicos, no lo habría dudado ni por un momento.

A la hora de abordar este trabajo, el mío, mi ficha de lectura en la clase de creatividad literaria de la universidad de la experiencia, me autorizo ciertas licencias sin consulta previa al doctor y director de esta tesis o proyecto, en este caso a mi profesor de literatura[MA3] .

(¡Cuán osado y arriesgado soy!)

Se trata de uno o dos trucos que me hagan más fácil la redacción de mi trabajo:
Uno de ellos, el primero, sería hacer uso del cómodo método de ir al rincón del vago o a otras páginas de internet y aplicar la útil herramienta de cortar y pegar o de copiar y pegar[MA4] .

Eso es al fin y al cabo, lo que hacen y han hecho todos los escritores desde que uno de ellos, el primero, negro y anónimo, escribió El Génesis.

Sólo algún valiente (o cobarde, según el punto de vista desde el cual se mire), como Miguel Delibes, lo ha confesado: “El idioma estaba ahí antes de que yo llegara y lo usé a mi antojo como mejor supe” (o algo parecido) o como León Felipe: “Recogí la palabra que otros me entregaron y la amasé para hacer con ella nuevo pan candeal” (o algo así).

Goethe escribió vida y poesía oponiéndolas como si estuvieran enfrentadas.

En todo caso podrían ser las dos caras de una misma moneda,
los dos puntos que definen el segmento en una recta infinita,
el punto de congelación y el punto de ebullición de la vida,
igual de lejanos y equidistantes del cero absoluto y del big bang,
o el proyector y la pantalla en el cine de barrio de la Taberna (¡Sí, he dicho taberna!) de Platón.

Pero a estas alturas de la vida, en la universidad de la experiencia y con la mochila de la experiencia cargada de mil experiencias y las alforjas repletas de triunfos estallados en mil burbujas de jabón o de champán y los zurrones llenos, como cofre de pirata, de ricos collares de fracasos de perlas, tenemos material abundante, más que suficiente, para cortar con el hacha afilada o la tijera desde  la amarga cruz de la vida y pegar en la dulce cara de la poesía o la composición literaria.

(¡Qué bien me ha quedado!)


(Pero más vale pájaro en mano. Hay conficto y coincidencia de horarios)



Goethe pintor poeta y funámbulo, escapando, huyendo, de Werter[MA5] .


Después le negaría al menos tres veces.

Caminado en la cuerda floja entre las dos torres de la catedral, entre el pañal y el sudario, firmemente los pies apoyados en la senda del filo de la navaja, las manos firmemente amarradas a la pértiga y a la pluma que le sujeta, como me sujeta mi pluma a mí, y a la que a su vez sujeta, venciendo así la gravedad de los infiernos y elevándose como Dédalo e Ícaro alados, como el albatros y el cóndor o como Hermes Mercurio por encima de las cotas donde el termómetro de mercurio no tiene escritas en su escala las marcas del bien y del mal.





Gustavo Martín Garzo: “Toda nueva novela lleva en sí un monstruo[MA6] 
No estamos solos en el universo, afirman los científicos,
No estamos solos. Nuestros monstruos nos acompañan allá donde quiera que vamos. Unas veces son simpáticos animales, mascotas domésticas y caseras. Otras veces molestos insectos o moscas cojoneras y otras incómodas fieras y bestias salvajes.

Holograma. Universo multidimensional.

Cuando el Gran Cinematógrafo proyecta su película en la pantalla del gran cine de barrio de la Taberna podemos acercar o alejar la pantalla y enfocar o desenfocar la vida presentada. Las pantallas  pueden ser múltiples, tantas como capas tiene la cebolla, tantas como esferas tiene el infierno en la divina comedia, tantas como cornisas o terrazas tiene el purgatorio, tantas como niveles vibratorios tienen los paraísos celestiales, tantas como universos paralelos puede tener un Sueño en la noche de San Juan.

Hoy, desde mi holograma en la Taberna me dispongo a cortar y clavar:
Cortar con la cuchilla afilada de la guillotina, con el hacha de Odín, el vikingo, o con la tijera de podar los sarmientos de la Viña del Señor, la que da la uva con la que se hace el Buen Vino y
clavar con los clavos de Cristo que empeñó Joaquín Sabina en el rastro de Portobello y que yo pude comprar y compré con treinta monedas de plata que encontré en uno de los bolsillos de mi raído gabán. (Nunca, por mucho que intenté hacer memoria, llegue a recordar cómo éstas llegaron a mí.)


08 de marzo de 2011
Hoy es San Juan de Dios.


26 de marzo de 2011

Cuando Goethe escribió Werter lo primero que necesitó fue buscarse un amigo a quien dirigir sus epístolas.

Pablo de Tarso, a quién le salió calló en la falangeta del dedo corazón, no tenía ese problema pues tenía multitud de amigos en todos y cada uno de los puertos del Mare Nostrum, pero para contar lo que tenía que contar Goethe no sirve cualquier amigo. Tiene que ser alguien muy especial. Nosotros, algunos niños, tenemos el Amigo Imaginario. Es nuestro mejor amigo, quien de verdad nos entiende. Goethe lo llamó Guillermo y, así mismo, a sí mismo se llamó Werther. No es coincidencia que cumplieran años el mismo día, el 28 de agosto.

Siempre hay una estrecha relación entre creador y creado, entre padre e hijo, entre autor y obra.

La obra, el hijo, el creado tiene una ventaja. Por lo general vive más tiempo en la historia y en la memoria de los hombres que sus progenitores y además todo padre se preocupa cuando engendra un hijo por mejorar la raza en la medida de sus posibilidades. Otra cosa es que lo consiga.

Algunos hijos salen protestones, como Prometeo, y se rebelan contra su padre. Esto les acarrea un destino cargado de cadenas. Otros, como Júpiter, lo consiguen, destronan a su padre y se quedan con su corona. Otros, como Pasolini, sencillamente lo matan. Y otros, como Nietche, se convierten en notarios para dar fe de que Dios ha muerto. Edipo sabedor que esa era también su destino quiso evitarlo y huyo. Y se topo de bruces con él. Le estaba esperando a la vuelta de la esquina.

Yo por mi parte, como Julio Cesar, no me opondré pues sé que la evolución de todo hombre pasa por ahí. Únicamente alcanzaré a decir: “¿Tú también, Bruto, hijo mío?”

Unamuno, en su Vida de don Quijote y Sancho, ya nos lo hacía notar. Si comparamos a Don Quijote de la Mancha con Don Miguel de Cervantes en las encuestas de popularidad nadie tenemos duda de quién quedaría en primer y segundo lugar. Y no digamos nada del abuelo, Cide Hamete Benegeli; a ese nadie lo conoce.

A Goethe le salió el hijo díscolo. Hizo estragos entre la juventud de su época. Goethe, el padre, se avergonzó de él. Tal vez por eso le dejó la herencia a su hijo póstumo, Fausto. Y eso que éste hizo algunos contratos no muy encomiables con gente de mal vivir pero, según cuentan,  rectificó a tiempo.

Otro tanto le pasó en la antigüedad a Isaac con sus otros dos hijos, Esaú y Jacob. En este caso, el menor, por una cuestión de hambre y un plato de lentejas se quedó con todo. Y con la ayuda de su madre, que las madres siempre han sido muy importantes en la historia aunque la historia se haya empeñado siempre en silenciarlas.

Sin embargo no siempre ocurrió así.  No todas las madres ni los padres se han comportado como debían hacerlo y era su obligación. Fijaros, si no, en la historia de nuestros primeros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos.

¿Dónde estaba la tatarabuela Eva mientras el bisabuelo Caín eliminaba de un quijazo a nuestro tío bisabuelo Abel? Pues enrollándose en una rama del árbol de la ciencia del bien y del mal con una hermosa serpiente, odalisca del paraíso terrenal.

¿Y dónde estaba el tatarabuelo Adán? Pues seguramente cuidando pacífica y amorosamente su rebaño de ciervas mientras inventaba la flauta de pan dulce y le escribía odas pastorales a Eva.

Pero volvamos a Goethe y a la historia de su hijo Werther que es lo que nos ha traído hasta aquí.


Werther era un romántico, como el joven Goethe, y como romántico y por definición, emborrachado y encendido por los primeros albores de la primavera. Y, como en el ciclo del fuego, lo que en principio surgió como una llamita en el pábilo de una vela se fue haciendo paulatinamente lumbre de hogar donde contar cuentos y fábulas en noches de conseja, llama de hoguera en la noche de San Juan y por fin incendio forestal incontrolado.



Menos mal que pasaba por allí el Bombero Alberto. Cuidadoso de su hacienda y de sus bosques y sus pastos no dio opción a que el ciclo del fuego terminara de forma natural en brasa, que la brasa se hiciera carbón y que el carbón con el paso de los siglos y los kalpas se convirtiera en diamante.  Pero así es la vida.

Todos llevamos dentro un pequeño Werter y también un Albertito[MA7] .

CARLOTA

Ésta es una palabra mayúscula. Si CARLOTA no hubiera existido Werter y Alberto habrían sido los mejores amigos del mundo. Habrían formado una sociedad en la que mientras uno se ocupaba de los asuntos de Dios el otro se afanaría por resolver los asuntos del Cesar. Una sociedad limitada perfecta. Pero el tercer socio siempre importuna.

Dios estaba solo y se aburría y creó al hombre a su imagen y semejanza. El hombre se aburría, lo tenía todo y se aburría y le pidió a Dios: ¿Por qué no haces alguien que sea carne de mi carne,  como yo? Y Dios creó a CARLOTA.

Y él, el hombre, Alberto, el hombre, Werter, ya no estuvo nunca jamás solo y aburrido:

Se acabó el hastío.

(Fue necesario esperar a Baudelaire y a sus amigos unos cuantos años más para que árboles plantados fuera de las tapias del huerto del edén nos dieran a probar de esa amarga fruta)


Cuando Werter llegó al pequeño pueblo de la campiña alemana, después de haber dicho adiós para siempre a su ex novia Leonor, embriagado por la recién estrenada libertad y por los aromas del campo, extasiado por la belleza de los brotes tiernos de las yemas en las puntas semidesnudas de los arboles recién despertados de su hibernal letargo, acompañaba su vibrante estado interior con el estribillo de una canción tarareada entre dientes y que Luis Eduardo Aute, algunos años después, declaró como suya en la oficina de patentes de la SGAE:  UNA DE DOS  

“O me llevo a esa mujer o entre los tres nos las arreglamos si puede ser”

A Alberto esa canción no le gustaba y mucho menos oída en boca de Werter. Le traía malos presagios.

Alberto había heredado de sus antepasados unas magnificas pistolas que nunca había llegado a usar. No era hombre violento. No le gustaban las armas pero sí era un hombre práctico. Y agradecido. Quería a Carlota y le gustaba verla alegre. Sabía que la presencia de Werter producía en ella un estado de felicidad envidiable que raramente había manifestado antes de la aparición de éste. Por eso le estaba profundamente agradecido. Pero todo en esta vida tiene un límite. Quería agradecerle el servicio al amigo y quería desprenderse de las peligrosas armas por más que fueran un recuerdo de familia. ¿Qué mejor cosa que regalárselas al amigo?

En su espíritu de hombre de negocios anidaba el instinto primitivo alimentado por la ley de supervivencia de obtener el mayor beneficio con la mínima inversión. Y eso de matar dos pájaros de un tiro no es cosa exclusiva del que suscribe, que quiere hacer dos fichas de lectura en una. Esta actitud, como algunos oficios, es tan vieja como el mundo.

Pero por mucho que un hombre se queje de su suerte, llámese Werter o Alberto, nunca llegará al extremo de sentir lo que pasa por el corazón de una mujer como Carlota que se debate entre dos amores irreconciliables e imposibles, entre Amor y Sacrificio.

Carlota sí que debe caminar sin caerse por el filo de la navaja, por el hilo de la tela de araña del puente colgante sobre el abismo. Si hubiera atendido a las demandas de Werter habría dejado de ser el sol hacia el cual el Ícaro Werter tendía sus alas de cera y se habría convertido en el mejor de los casos, o el peor, en Jeanne Duval para Baudelaire y en el peor, o el mejor, en Beatriz muerta para Dante o en Dulcinea intocable e inalcanzable para don Quijote. Pero a Werter como a Ícaro nunca le acompañó la prudencia y la sabiduría del caballero manchego.

ALBERTO

Cuando un arco se tensa demasiado siempre se rompe por le punto más débil. Este punto no se llamaba Alberto. Curtido en mil batallas al servicio del Cesar el caballero legionario no estaba dispuesto a dejarse arrebatar su colina y su botín más preciado. Carlota no era moneda de cambio. En esta cuestión no hay amistad que valga. Eso también es amor, o necesidad, o instinto de supervivencia a vida o muerte. Toma, te regalo mis pistolas y vete.

LA MUERTE DE WERTER

Alguien se tenía que sacrificar y le tocó a él. No fue echado a cara o cruz. Así al menos habría tenido una oportunidad. Sencillamente le tocó a él por destino. Como en la carrera por alcanzar el óvulo entre millones de espermatozoides él fue segundo, medalla de plata, eso sí  pero segundo. Alberto fue primero. La supervivencia de la especie es lo que cuenta. Ella, la portadora de la vida, no decide; acepta: “Cariño, te quiero a ti, pero él llegó antes y ya estaba cuando tú llegaste. No hay nada que hacer. Te recordaré siempre. ”

Como en la muerte de Gregor, su padre, su madre y su hermana salieron a ver amanecer, en la muerte de Werter, el cronista no lo cuenta, pero pasados los primeros momentos de dolor y de sorpresa, aunque en el fondo lo sabían, tras el entierro y las exequias Alberto y Carlota saldrían al campo a ver amanecer[MA8] , a ver subir el sol hacia un cenit no demasiado vertical, pues en una Alemania tan alejada del trópico es todo lo que da de sí un mediodía, y a ver atardecer y a  contemplar hermosas y duraderas puestas de sol amarrados de la mano y, cada uno en silencio, recordando al amigo que hizo el milagro de acercar sus almas,  la una a la otra, despertándoles de su letargo de insulsa vida provinciana.

Ninguna muerte es en vano. Una pizca de sal y de pimienta en el cocido da al plato un sabor que de otra manera nos hubiera resultado soso e insípido. Pero un plato confeccionado exclusivamente a base de sal y de pimienta sin otra cosa no habría habido estómago ni espíritu capaz de soportarlo.

Y fue así como Alberto y Carlota fueron felices, comieron perdices (de supermercado, eso sí,  porque aunque recuperaron las pistolas ya nunca jamás las utilizaron para ir a cazar) y como decía Sebastián Calleja a mi no me dieron porque no quisieron.

Y colorín colorado…
…este cuento se ha acabado


Julio Fidel Díez Reinares


(Volveré de la mano de Shakespeare: ¡aviso!)


SOBRESALIENTE 10,5

SIEMPRE QUE VUELVAS CON ESCRITOS TAN CREATIVOS COMO ESTOS, PUEDES AMENAZARME CON VOLVER Y VOLVER Y VOLVER Y VOLVER.
FELICIDADES POR TU INGENIO, POR TUS BUENAS LECTURAS Y POR TU CREATIVIDAD: DA GUSTO LEER FICHAS COMO ESTA.






 [MA1] TIENE GRACIA


 [MA2]PUES SERÍA UN LÍO MUY CONSIDERABLE


 [MA3]CONCEDIDO


 [MA4]NI SE TE OCURRA


 [MA5]¿NO TENÍA UNA ESCAPATORIA MÁS FÁCIL’


 [MA6]ESTA CITA ME PARECIÓ MUY SUGERENTE CUANDO SE LA LEÍ. LUEGO PUDE COMENTARLA CON ÉL.


 [MA7]¿Y UNA CARLOTITA?


 [MA8] SUPONGO QUE SÍ: QUE LA VIDA CONTINÚA

lunes, 23 de marzo de 2015

Edipo Rey.

FICHA DE LECTURA                                                                                                
Julio Fidel Díez Reinares



EDIPO REY

Autor: SÓFOCLES (491-406  a. de C.)
Época: ÉPOCA CLASICA, en el esplendor de la cultura helénica.


Comentario de la obra:

EDIPO: 

Representa el arquetipo de la búsqueda de uno mismo. Ante lo desconocido de nuestra sombra uno puede optar por dos caminos: huir y escapar de de nuestra parte más oculta y oscura o enfrentarse a ella con todas las consecuencias.

El primer camino, el fácil, es por el que optamos de manera habitual el común de los mortales dejando para otros, o para más adelante, la tarea de resolver los conflictos que se nos presentan.

El segundo camino, mirar de frente a la causa de nuestros miedos, supone un doloroso cúmulo de descubrimientos obligados, no queridos y en último extremo negados.

Hay un cuento con sabor oriental que habla de la Verdad Plena, cuyo valor en el mercado es la imposibilidad de disponer de un solo momento de descanso. Preferimos verdades a medias para poder disfrutar de algún reposo en los oasis que también nos ofrece la vida.

En la antigua Grecia el protagonista de la tragedia afronta ese encuentro con la Verdad Plena aún a costa de su propia desgracia.

El espectador, en cambio, sale renovado con un coste muy reducido: el módico pago de una entrada.

Edipo sufre por ellos para que ellos puedan calmar sus angustias. Como Rey que es de su pueblo ésta es su obligación y no le queda otra opción. A esto los griegos llamaron Catarsis.

Quinientos años más tarde, en otro contexto cultural, otro Rey cuyo Reino tampoco es de este mundo hace algo similar. A esto otros llamaron Redención. ¿Será lo mismo?

En la actualidad, en nuevos teatros de arena, a las cinco de la tarde, la hora de la verdad, un solo hombre se enfrenta a la verdad mientras los coros vitorean.  ¿Será lo mismo?


ELEMENTOS QUE HACEN DE ESTA OBRA UNA TRAGEDIA:

El desarrollo está marcado por lo inevitable. No hay escapatoria posible. La huida lleva al protagonista al encuentro con su destino trazado aún sabiendo de su existencia de antemano.

Precisamente con su propia huida está forjando los elementos que hacen posible que ese destino se ejecute.

En el intento de escape y precisamente por la rebelión ante ese desenlace no aceptado Edipo pierde la conciencia de su camino. Creyendo haberse librado de él se precipita en el abismo con la alegría y la arrogancia del ignorante.


EL CONFLICTO DE EDIPO: ¿cuál es?¿por qué se produce?

Edipo ha derrotado a la esfinge. Es rey de su pueblo. Su pueblo espera todo de él. Está obligado a dárselo. Él quiere dárselo. Quiere hacer justicia.

Cuando descubre que él mismo es el autor de la muerte de su padre para quien ha impuesto el duro castigo tiembla.

Su acto ha sido involuntario pero el hecho es real: ¿es culpable o inocente?


EL ENFRENTAMIENTO ENTRE LOS PERSONAJES: ¿entre quienes se produce?, ¿por qué se da?, ¿cómo son?

El más duro enfrentamiento es con su cuñado, Creonte. Aceptar la verdad que se va haciendo evidente por momentos es algo muy duro. Edipo necesita un chivo expiatorio, una víctima que pague por él. Lo busca allí donde haya el más mínimo indicio que le libre de tener que pagar por su culpa. Tiene que hacer justicia pero, si es posible, que “pase de mí este cáliz”, que sea otro quien se haga cargo de soportar el enorme peso de esa justicia.

Yocasta, su esposa y madre, se da cuenta de la tragedia que se avecina antes que Edipo. Edipo, todavía ignorante, acosa con rabia a todos en sus interrogatorios. Yocasta lo elude y le conmina a que lo deje, que no insista. Va directo a su fin y no hay nada ni nadie que pueda evitarlo. Ella lo ve y no puede hacer nada. Se siente impotente.


LOS DIALOGOS: ¿cómo son?, ¿largos o breves?, importantes o intrascendentes?, amistosos o tensos?

Los diálogos son breves y tensos con todos los personajes salvo con Corifeo portavoz del coro. Todos son importantes. En momentos determinados son cruciales, puntos de inflexión, de choque, de cambio cuando aportan un nuevo descubrimiento, el paso a una nueva situación cada vez más cerca del desenlace final.

Creonte representa la rectitud e impecabilidad más auténtica, la conciencia más profunda y crítica de Edipo y, tal vez, del propio Sófocles: 

"¿Cómo no voy a decir la verdad si es mi mejor amiga?"


EL PAPEL DEL CORO EN LA TRAGEDIA: ¿Qué aporta el coro? ¿a quién representa? ¿cuál es su postura en el conflicto?

El coro representa el alma del pueblo, la conciencia colectiva que avisa a Edipo Rey para que sus decisiones sean acordes con ese espíritu colectivo. También es la moral colectiva a cuyo servicio se supone que debe de estar Edipo y defender sus valores.


EXPERIENCIA DE LECTURA: Cada nuevo descubrimiento por el investigador, juez y verdugo y al final reo, rey Edipo, supone un salto en diente de sierra como en esa respuesta del pastor  que le hace evidente sin opción a dudar: 

“Tú eres el asesino del hombre cuyo asesino buscas”.


OPINION PERSONAL SOBRE LA OBRA: Es una obra que leyéndola te conduce por los vericuetos de nuestra propia mente y psique por los que nos queremos escapar de nuestro destino. Te mantiene acorralado.



LA METAMORFOSIS. Ficha de lectura de corregida y comentada.

El 24/02/2011 14:00, Julio Fidel escribió:
Entrego en el fichero adjunto mi trabajo de FICHA DE LECTURA DE LA METAMORFOSIS.

UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA. MODULO 1.
Julio Fidel Díez Reinares.



Hola,Julio
Te adjunto la ficha con algunos comentarios (elogiosos).
Saludos.
Miguel Ángel



Ficha de lectura de La Metamorfosis
Franz Kafka       (Rep. Checa, 1883-1924)

Escritor judío en lengua alemana, hijo de un comerciante de clase media, bajo dominio del imperio austrohúngaro. La personalidad del padre pesó como una losa en su vida y en su obra. La tradición judía también. El patriarcado, el peso de la tradición, el sentimiento de culpa y de pecado. Escritor en alemán entre checos, judío entre cristianos, gallo en corral ajeno, honra de padre y madre, el peso de la herencia, el peso de las deudas heredadas y, entre ellas, la del pecado original. Demasiada carga para un burro tan pequeño[U1] .

“Los muertos están en cautiverio y no nos dejan salir del cementerio” (Serrat)

Pero el burro es rebelde, no como Platero. Lo que no puede hacer la fuerza lo consigue la pataleta y la ironía.

Hay demasiado de Gregorio en Kafka y de Kafka en Gregorio[U2] . El temor al padre, el amor a la madre y a la hermana, el sentimiento de protección excesivo hacia la familia, casi mesiánico, la mezcla de temor y consideración hacia el progenitor a pesar de que éste nunca le valoró en su justa medida, con la consiguiente pérdida de autoestima, hasta el  punto de convertirle en bicho primero y después en cosa. Ni siquiera cosa de adorno sino trasto de rincón de trastero.

La asfixia y la claustrofobia tanto familiar como de la sociedad que le rodea es insistente. Son años pesados y espesos, de una densidad agobiante, como la de una pesadilla tras de una copiosa cena mal digerida.
Oficinista, ante quien la figura del jefe se levanta imponente, sumándose a la del padre, desmesurada ya de por sí, y a la de las múltiples autoridades patentes y presentes como las representadas por los militares austriacos. A esto debería añadirse la probable influencia de los rabinos y otras autoridades civiles y religiosas de su entorno.

(En los días de juventud de quienes asistimos a la universidad de la experiencia también era frecuente confundir la autoridad del padre con la del jefísimo del estado y con la del papa así como trastocar a menudo en nuestras conversaciones los términos “el cura” y “el guardia”. ¿Dislexia, Analogía o Cruce?: difícil diagnóstico.)

No es extraño que la rebeldía se ahogue y se convierta alternativa y sucesivamente en cobardía, pusilanimidad, depresión, absentismo laboral y, al final, absentismo vital.

Demasiada responsabilidad sobre sus espaldas. Esto hunde a cualquiera.

¡Qué poquita cosa somos!




Autoestima por los suelos.    (Para ser más exactos, bajo la alfombra.) (¡No somos nadie!)

¡Perdón! No quiero molestar. Pero tampoco quiero que me molesten.

Otro poeta cantor pujó a la baja por la autoestima
blandiendo su copla al viento del bordón de una guitarra:

“Pase por frente al boliche
empujao por el destino
mas no quise dentrar
pa no entristecerlo al vino.”      (Jorge Cafrune)

Pero,  ya que somos tan poco, por lo menos que nos dejen un rincón de intimidad aunque sea junto al polvo, bajo la alfombra, como un ácaro más. Eso decidió Gregorio y eso mismo decidió Kafka. Ya que no se me oye, por lo menos que me dejen tranquilo. Yo haré por ellos lo que pueda desde aquí. Seguiré velando por sus buenas vidas y por sus felicidades simples inodoras e indoloras. En cuanto pueda me daré la vuelta, daré nuevas órdenes a mis patitas y les arreglaré todos sus asuntos para que puedan vivir cómodamente. Son mi familia y les quiero. Además no tengo otra.

«iQué vida tan apacible lleva la familia[U3] 

 “se sintió muy orgulloso de haber podido proporcionar a sus padres y a su hermana la vida que llevaban en una vivienda tan hermosa.”


 “¡Doctor! ¡Doctor! Oigo voces”   (Yo les oigo pero ellos no me oyen a mí.)

 “-son las siete menos cuarto. ¿No ibas a salir de viaje? ¡Qué dulce voz!”

No puede moverse de la cama como cualquiera de nosotros un lunes cualquiera.
¡Ahora me levanto! (pero no puedo, el cuerpo no me responde, me pesa demasiado, no puedo darme la vuelta, no puedo moverme ¿qué me pasa?)

(Tal vez si su madre le hubiera cantado una canción infantil al uso de la que nos cantaban a nosotros nuestros padres, algo así como a ésta, el desenlace del cuento habría sido distinto:
-Arriba, Juan, arriba Juan, vamos a la escuela.
-¡Oh! no, mamá, ¡oh! no, mamá, me duele la muela.
-Arriba Juan, arriba Juan, pasan los soldados.
-¡Oh! sí, mama, ¡oh! sí, mama, ya estoy levantado[U4] .”)

Pero a Gregorio no le gustaban tampoco los soldados ni a Kafka y mucho menos aún si iban vestidos con el uniforme del ejército austriaco.

Johnny cogió su fusil[U5] . Coma profundo.

A veces queremos ser escuchados pero nuestra capacidad de emisión es tan débil frente a la potente emisora que tenemos enfrente que nuestro pensamiento se borra incluso antes de convertirse en la necesaria idea previa a la formación de la palabra.

Y aún en el caso de que la idea llegara a formarse, no tiene poder suficiente para hacer vibrar la cuerda que da sonido al verbo.

El emisor es débil y el receptor es opaco y espeso.

Agobio, encierro, claustrofobia, impotencia. No hay manera de escaparse del cajón. Pero estoy vivo y nadie lo ve. ¿Es que no se me oye? ¿Es que nadie recibe mi señal?

Ancianos a quienes ya se les ha agradecido los servicios prestados, hijos pequeños cuyas opiniones no son importantes, enfermos con los que no se cuenta ni siquiera para tratar acerca de su enfermedad. ¿Alzheimer, también quizás? ¿Demencia senil?

-¿Qué sabes de aquel hombre rebelde y con espíritu luchador? Hace tiempo que no lo veo.
-No lo sé. Dicen que “chochea y está viejo.”


“El experto militar en comunicaciones  apuntó la posibilidad de que el paciente conociera el alfabeto Morse. Autorizado y apremiado por su superior consiguió mantener un diálogo fluido con el paciente. Por fin Johnny consiguió hacerse entender:
La mano temblorosa del traductor  escribió: "¡QUIERO MORIR, MÁTENME[U6] !"
(Texto extraído de un relato libre de Fernando Ortigosa Mora inspirado en la película de los años 70, Johnny cogió su fusil) http://www.le-es.com/narrativa_nuestros_johny.htm

Cuestión: ¿Cuando por fin conseguimos romper las barreras de la incomunicación obtenemos siempre el resultado que esperábamos?

El mismo Kafka, acosado por su enfermedad, también gritó:
¡Quiero morir, si no me mata es usted un asesino¡

Conectamos aquí con el  tema de la eutanasia y la muerte digna[U7] ,
Ramón San Pedro y Mar Adentro.


Ocurre, a veces, que el entendimiento entre dos personas, que se da aún siendo de la misma familia, es como el aplauso del protagonista de aquella historia que por causa de la enfermedad que afecta a la motricidad y al control de sus extremidades no consigue que sus manos, por más que lo intenta una y otra vez, logren encontrarse. Así de real y así de trágico.

Así le pasa a Gregorio, así le pasa a Kafka y quién diga que a él eso nunca le ha pasado que tire la primera piedra o que intente aplaudir, una vez al menos.

La incomunicación, la mala comunicación que produce malentendidos y desencuentros aboca a situaciones límite como la de verse convertido en un insecto, en un bicho, en un gusano y, en último extremo, a desearlo como única vía de escape y de salvación.

El temblor por la impotencia, el sentir que tus piernas no soportan el peso de todo tu cuerpo con su caparazón a cuestas, es razón suficiente para desear estar en otro espacio distinto del que ocupas en ese momento.

“Pensaba en su familia con cariño y emoción, su opinión de que tenía que desaparecer era, si cabe, aún más decidida que la de su hermana.”

Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga. (Joaquín Sabina)


Las dos caras de la Metamorfosis

En esta historia se producen dos metamorfosis simultáneas e inevitablemente unidas la una a la otra:
Por un lado la de Gregorio que se convierte en insecto. Por el otro la del resto de la  familia que sale desde su dependencia, su holgazanería y su vivencia a la sombra de Gregorio, quien les mantiene, hasta que consiguen la luz que otorga ser protagonistas de sus propias vidas.

Se han transformado de gusanos en mariposas previo  paso por la fase necesaria de crisálida.
Una cuestión queda en el aire:

 ¿El insecto repugnante en que se convierte Gregorio no será acaso también la mariposa, fase final de un proceso al que ha llegado desde una vida de gusano trabajador fabricante de sedas, devorador de hojas de col, de lechuga o de morera[U9] ?


Los hombres también lloran. 

 “El padre cerró el puño con expresión amenazadora, como si quisiera empujar de nuevo a Gregorio a su habitación, miró inseguro a su alrededor por el cuarto de estar, después se tapó los ojos con las manos y lloró de tal forma que su robusto pecho se estremecía por el llanto.”

Los padres también lloran.  Y se rasgan las vestiduras cuando un hijo no acepta el camino que se tiene trazado para él, cuando las expectativas de prolongación de su propia historia en la historia del hijo se frustran. La rabia e impotencia primera dejan paso a la indiferencia que es menos dolorosa y a la larga más anestésica. La tradición pesa como una losa.

La vergüenza por el sometimiento ante la opinión del resto de la tribu oprime y encarcela.
Por otro lado, cuando brota el llanto en el pecho, ya sea por rabia, por impotencia, por dolor o por arrepentimiento, éste es el primer paso para una transformación auténtica, renacimiento incluido, para una metamorfosis verdadera, lo que no sucede con un simple cambio de punto de vista.

Agradecimientos:  (Si te he visto no me acuerdo.)
 “En un momento dado puede uno ser incapaz de trabajar, pero después llega el momento preciso de acordarse de los servicios prestados y de pensar que después, una vez superado el obstáculo, uno trabajará, con toda seguridad, con más celo y concentración.”
Yo le debo mucho al jefe, bien lo sabe usted.
Por otra parte, tengo a mi cuidado a mis padres y a mi hermana.

¿Quién cuida de quién?

Entre la bondad y el autoengaño hay una línea fina y tenue apenas perceptible[U10] .

Nadie es imprescindible. A veces, quien se considera necesario es mucho más un estorbo que una ayuda. La metamorfosis se culmina en la familia cuando él, el soporte, desaparece.

“Que cada palo aguante su vela”.

Los cuidadores necesitan sus cuidados. Sacrificar la vida propia por la de otros perjudica seriamente la salud, como el tabaco. Cada cual debe de cuidar de sí mismo.

La metamorfosis se manifiesta cuando nadie te cuida y a nadie tienes que cuidar. Mientras tanto estás dentro del capullo.


Demasiada carga agota al asno. Echarse más responsabilidad de la que te corresponde a las espaldas te convierte en un animal de carga y, a la larga, en un escarabajo con excesivo trabajo o lo que quiera que fuese el bicho en que se convirtió Gregorio.

El mundo se transforma a base de metamorfosis continuas. Y los individuos que lo pueblan individualmente también.

Las crisis colectivas producen crisis individuales. Estamos en tiempos de crisis. Es el momento ideal para las metamorfosis. Si no hay metamorfosis no hay salida de la crisis. En esta sociedad nuestra hasta que no muere el desgastado y abatido Gregorio no hay transformación posible.

Y después de todo no todo es tan malo; incluso la joven puede tener un futuro prometedor.

 Enterremos al bicho. El ya hizo su trabajo[U11] . Ahora sólo es un lastre. Es ley de vida: el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Los frutos del árbol deben volver a la tierra para ser sembrado pero la cascarilla que los protegió y los tuvo dentro durante su gestación debe de ser ofrecido en sacrificio al fuego. Ya no sirve.
Al menos nos dará calor y, ¿quién sabe?, como si de un milagro póstumo se tratara, de entre sus llamas puede aparecer majestuosa un ave fénix.






A otra cosa, Mariposa.


“En este estado de apacible y letárgica meditación permaneció hasta que el reloj de la torre dio las tres de la madrugada. Vivió todavía el comienzo del amanecer detrás de los cristales. A continuación, contra su voluntad, su cabeza se desplomó sobre el suelo y sus orificios nasales exhalaron el último suspiro.”
Y agonizó en voz baja por cortesía. (Joaquín Sabina)


“¡Fíjense, la ha diñado, ahí está, la ha diñado del todo!
¿Muerto?
- Bueno - dijo el señor Samsa -, ahora podemos dar gracias a Dios
A pesar de lo temprano de la mañana, ya había una cierta tibieza mezclada con el aire fresco.
Ya era finales de marzo
Después, los tres abandonaron el piso juntos, cosa que no habían hecho desde hacía meses, y se marcharon al campo, fuera de la ciudad, en el tranvía.
El vehículo en el que estaban sentados solos estaba totalmente iluminado por el cálido sol.

(“…Y se vieron las estrellas” )  

 “…hablaron de las perspectivas para el futuro y llegaron a la conclusión de que, vistas las cosas más de cerca, no eran malas en absoluto.”
“…al ver a su hija cada vez más animada, que en los últimos tiempos, a pesar de las calamidades que habían hecho palidecer sus mejillas, se había convertido en una joven lozana y hermosa.”

“…y estiró su cuerpo joven.”

 ( “...Y al final… Esperanza[U12] ”)



Fin de La Metamorfosis:

(Ha nacido una nueva Mariposa Monarca.)





El efecto mariposa.

Cuando la nueva monarca estrenó sus alas, las contempló un breve instante, después se asombró, más tarde se extasió con su belleza y por fin se decidió a batirlas. No fue consciente en ese momento ni nunca del poder de su acto. Primero fueron las estatuas milenarias convertidas en arena para elevar un milímetro el nivel del desierto. Le siguió la destrucción a pares de la torre herida por el rayo. Un tsunami barrió de bañistas molestos las playas tranquilas del Índico. Un terremoto dejó sin tapias a un país que nunca las tuvo. De las entrañas de la tierra brotó la tos, por un catarro mal curado, del señor de los abismos a través de  las rendijas de la isla boreal obligando a las moscas a dejar de volar.

Y en Pequín llovió, por fin.

Pobre Martín, pobre miseria,
cava la tierra busca su pan.
Cuando la muerte le haga un guiño
para que deje el trabajar
se cavará su propia tumba
y en medio de ella irá a parar.
(George Brassens)


Queridísimo profesor:

Voy a echar de menos tus glosas en la cuneta y en el arcén de mi carretera de papel.
Se acabaron las clases y el soporte digital, como si de otra metamorfosis se tratara, sustituye al lento carromato tirado por el viejo caballo que fue de Miguel Strogoff[U13] .
Guardaré tus anotaciones manuscritas como oro en paño con intención de subastarlas al mejor postor el día que tu nombre se escriba con letras indelebles junto a los de Vargas Llosa y Saramago, por poner dos ejemplos recientes.
Como traidor ya me conozco el camino hasta la novena esfera. Esta vez no necesito guía[U14] .
Como pelota espero tener una silla disponible en cualquiera de las terrazas del purgatorio. No aspiro por el momento a más. Dicen que sirven buen café.



Kafka, escribidor de diarios, reflexivo por obligación, sabía del  poder del batir de alas de la mariposa. Y se asustó. Por eso quiso, tras su fuga, que borraran todos sus archivos, que quemaran todos sus escritos. Su amigo no le hizo caso y el mundo que habitamos seguramente habría sido distinto.
Probablemente peor, como en la película “Qué bello es vivir”.
Gracias al amigo.


Llegado a este punto, yo también dudo si no será mejor cerrar este documento, olvidarme de todo lo que he escrito,  darme media vuelta, esconderme sigilosamente debajo de la alfombra y, junto a Kafka, esperar La Venida de la Aspiradora el Día de la Gran Limpieza Final.
Pero, en fin, se supone que esto es una ficha de lectura de la clase de Creatividad Literaria y, por lo tanto, un trabajo de obligado cumplimiento que estoy obligado a presentar.
Alea jacta est.

Julio Fidel Díez Reinares






VALORACIÓN: SOBRESALIENTE 10
Yo también voy a echar de menos tu creatividad, tu forma personal de enfocar estas tareas y estas redacciones chispeantes de sugerencias.

Así que: gracias por todo.

De cualquier forma esto no es una despedida, ¿eh? Según mis datos, me faltan todavía dos fichas tuyas: las de Shakespeare y Goethe.







 [U1]NO ES MALA EXPRESIÓN, DESDE LUEGO


 [U2]ES POSIBLE


 [U3]ASÍ ES


 [U4]NO LA CONOCÍA


 [U5]TERRIBLE


 [U6]ESTREMECEDOR


 [U7]GREGORIO SE DEJA MORIR


 [U8]ASÍ ES


 [U9]NO ESTÁ MAL PENSADO


 [U10]LA IMPACIENCIA DEL CORAZÓN


 [U11]ASÍ ES


 [U12]PARA LOS QUE QUEDAN, CLARO


 [U13]ESTUPENDA NOVELA


 [U14]ESTO ES LO MEJOR QUE PODRÍA PASAR